DE LAS BUROCRACIAS MECÁNICAS A LAS REDES DE ORGANIZACIÓN (I)

"La tecnología de la información es un
elemento estructural capaz de sostener
organizaciones muy diferentes a las
que existían en el pasado"
M. S. Gerstein.

 

Sin lugar a dudas que las organizaciones empresariales han sido a través del tiempo una de las instituciones más importantes de la sociedad, por cuanto son los medios principales para realizar un trabajo productivo y alcanzar por supuesto, beneficios económicos. Por otra parte para las personas, las organizaciones; son un recurso indispensable para satisfacer sus necesidades de realización tanto personal como profesional, así como también de afiliación social, además de reafirmar que los valores culturales se perpetúen de generación en generación. El nivel de excelencia en el logro de los objetivos estratégicos organizacionales propuestos, está directamente relacionado con la eficacia de su propia arquitectura. No se debe perder de vista que no se trata del único factor determinante del éxito, éste resulta fundamental y es el instrumento más accesible y tal vez más importante con que cuentan los gerentes en el proceso de conducción.

En las últimas dos décadas del siglo XIX la Gran Bretaña era sin lugar a dudas el componente más significativo del proceso de la Revolución Industrial y el corazón de un imperio mercante muy poderoso. Empleando sus barcos de velas y la máquina de vapor era posible exportar productos prácticamente a cualquier lugar del mundo: Europa, América y hasta el Lejano Oriente. Esto trajo como consecuencia que las organizaciones inglesas controlasen el mercado internacional con muchos productos vitales. Estas empresas británicas se vieron muy afectadas por los conflictos bélicos mundiales del siglo XX y tuvieron la necesidad de cambiar sus estrategias de control y administración de las mismas, es decir comenzaron a delegar la conducción y las cuestiones técnicas en los nativos de los diferentes países en donde tenían sucursales. Después de la II Guerra Mundial, cada subsidiaria debía manejarse como una entidad independiente. Un ejemplo de estos cambios ha sido Univeler. Los líderes de las subsidiarias en cada país gozaban de la máxima libertad para diseñar e implantar estrategias que reflejasen las necesidades del mercado y de las condiciones competitivas. Esta características cada vez más se refleja en las corporaciones mundiales exitosas.

Muchos especialistas reconociendo los límites etimológicos de las palabras estructura de la organización, han adoptado la frase arquitectura de la organización, para referirse a un abanico más amplio de especificaciones. La connotación de arquitectura permite pensar no solamente en la relación entre la organización y sus condiciones del entorno, sino también en la armonía entre los elementos que componen el diseño. Es decir, la noción de arquitectura conlleva a un enfoque holístico del diseño. La utilización de dicho término estimula a pensar en el proceso de construir organizaciones, no sólo en diseñarlas. Tomando en cuenta que se trata de una "nueva construcción" o de una "renovación" depende de un complejo proceso de interacciones humanas que comprometen a cientos o a miles de personas, dentro de las nuevas corporaciones mundiales. Esta nueva visión de los elementos de las estructurales organizacionales permite recordar que el diseño no es más que una parte del proceso.

La importancia del valor de un enfoque holístico del diseño y los principios de una buena arquitectura, reflejan la evolución sufrida por la estructura de las organizaciones desde la burocracia mecánica de fines del siglo XIX hasta las "redes de organizaciones" que, según los tratadistas de esta técnica, aseguran que será uno de los rasgos prominentes de las empresas en este siglo que recién comienza, y por supuesto indagar y reflexionar acerca de las oportunidades con que cuentan los constructores de las organizaciones a partir de la nueva tecnología de la información. Ésta es para los especialistas de esta nueva visión el material estructural y, como ellos mismos afirman, similar al hormigón o al acero de las estructuras; lo cual facilita arquitecturas organizacionales que antes resultaban irrealizables, donde hay que tomar muy en cuenta los aspectos claves de la arquitectura física y sus consecuencias en el diseño de las organizaciones. Los nuevos visionarios recomiendan que se debe tratar de pensar como los "maestros de obras" de otras épocas, los cuales eran talentosos individuos que combinaban las cualidades del arquitecto, del ingeniero y el jefe de la obra. Además aseguran, aseguran dichos especialistas; que los gerentes de los niveles estratégicos empresariales son responsables tanto de la arquitectura como de la construcción de las organizaciones. El papel del "maestro de obra" parece una metáfora muy adecuada.

Las organizaciones tradicionales se están encontrando con que su actividad central cambia más rápido de lo que ellas pueden adaptarse; sin embargo, iniciar este cambio exitoso iniciando una "nueva empresa", que es el camino tradicional de cambio de las organizaciones, resulta cada vez menos efectivo. En un entorno global tan heterogéneo los recursos financieros, productivos y de distribución suelen superar con creces las posibilidades de las compañías nuevas. En consecuencia ambos tipos de organizaciones están siendo empujadas hacia lo que se ha denomina "organización en red". Lo cual constituye una arquitectura diferente, este tipo de organización va más allá de su estructura formal. Tanto los bienes materiales como los intelectuales están "distribuidos"; es decir, residen en diferentes lugares. Los recursos no están centralizados, ni tampoco se reparten en unidades comerciales. No todas las unidades organizacionales desempeñan el mismo papel en la organización, por tal motivo es necesario la implantación de la "asimetría diseñada", de la cual se hablará en la próxima entrega de este espacio.