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HACIA LA
ORGANIZACIÓN INTELIGENTE
"En un nivel, la organización inteligente
posee información y conocimiento, por lo
que está bien informada y mentalmente
perspicaz e instruida"
Oxford English Dictionary
Sin lugar a dudas la organización inteligente administra
información y conocimiento que le garantizan una ventaja primordial, por cuanto le
permite gerenciar con variados y complejos componentes entre los que se pueden mencionar
figuran los siguientes: inteligencia, creatividad y, en muchas ocasiones, saber utilizar
la astucia. Siempre se ha defendido que las organizaciones inteligentes están preparadas
para mantener un crecimiento y desarrollo sostenido en un ambiente dinámico, en donde se
están produciendo cambios continuos y comprometedores. Este tipo de organizaciones tienen
capacidad para percibir y comprender su medio ambiente, además que tienen capacidad para
adaptarse. Esta posibilidad de adaptación está directamente relacionada de las
competencias de los miembros de su estructura informal, en el orden de ideas de dedicarse
a un aprendizaje continuo, así como también a procesos de creatividad muy precisos. De
la misma forma las organizaciones inteligentes deben implantar los mejores procesos en
cuanto a aplicar las reglas y rutinas para la adopción de decisiones. ¡La
organización inteligente está preparada para emprender una acción oportuna,
deliberada!. La esencia de una organización de este tipo, se basa fundamentalmente en
la capacidad de la administración de los procesos de información, que puedan sustentar
la percepción, la creación de conocimiento y sin lugar a dudas la capacidad de adopción
de decisiones.
El concepto de organización inteligente, en los últimos años
establece una dialéctica entre aquello que está especificado y lo que hace falta
especificar. Así por ejemplo, los márgenes de ambigüedad, las indefiniciones y la
ignorancia en las especificaciones de un sistema de información configuran un polo que
interactúa dialécticamente, modifica y completa aquello que ya está especificado. Este
proceso dialéctico está signado por la naturaleza semántica, sintáctica y pragmática
de lo especificado. Al administrar el orden instituido, el error epistemológico se
constituye en una fuente para el aprendizaje cero, "simple recepción proveniente de
un acontecimiento externo y base de todos estos actos que no están sujetos a la
corrección por ensayo y error. Sobre esta realidad L. Schvarstein (1998), afirma lo
siguiente: "El orden instituido, como todo orden social, es esencia
inacabado, y los errores ontológicos, además de señalar este hecho, se constituyen en
fuentes de una actividad instituyente y de otros tipos de aprendizaje". Como
puede ser de acuerdo con Bateson, el aprendizaje II, que representa lo siguiente: "la
revisión del conjunto dentro del cual se hace elección" y del aprendizaje III, el
cual es: "cambio correctivo en el sistema de conjuntos de alternativas entre las que
se hace la elección". Se puede apreciar en las citas anteriores en relación con las
organizaciones inteligentes entre aprendizaje y cambio, que la noción del contexto
repetible es una premisa necesaria para cualquier teoría que defina el aprendizaje como
un cambio.
En espacios anteriores se ha mencionado cómo las organizaciones
utilizan la información para estimular los procesos de aprendizaje inteligente. Con
frecuencia se les considera como procesos de información de la organización distintos y
separados, la tesis central que siempre se ha sostenido a través de este espacio es que
los tres campos del uso de la información, como son: percepción, creación de
conocimiento y adopción de decisiones, siempre son procesos estrechamente
interrelacionados, y que al analizar cómo las tres actividades se distribuyen energía
entre sí, surge un criterio holístico del uso de la información por parte de la
organización.
Pareciera ser de acuerdo a las realidades organizacionales que es mucha
la distancia que separa los tres modelos del uso de la información. Por cuanto el modelo
de la percepción concibe a la organización como tratando de percibir su medio ambiente
ambiguo. Los miembros contemplan retrospectivamente sus acciones y experiencias y
representan o construyen sus propias percepciones del medio circundante. Por su parte el
modelo de creación de conocimiento considera a la organización como algo que se ocupa
continuamente de la conversión de conocimiento. Se ha de incidir en el conocimiento
tácito personal de los miembros para convertirlo en conocimiento explícito, que la
organización puede utilizar para desarrollar nuevos productos y servicios. Por otra parte
el modelo de la adopción de decisiones percibe a la organización como un sistema
racional para la adopción de decisiones. La conducta para la adopción de decisiones se
desencadena por el reconocimiento de un problema.
La organización inteligente asocia estos tres procesos anteriores como
componentes estratégicos de información: percepción, creación de conocimiento y
adopción de decisiones en un ciclo continuo de aprendizaje y adaptación, al que se puede
llamar ciclo del conocimiento. En sentido general, si la percepción reduce la ambigüedad y revela que la
situación que enfrenta la organización es familiar y ha aprendido a tratarla antes,
entonces ésta puede dedicarse a la adopción de decisiones al escoger un modelo de
acción mediante las reglas o rutinas apropiadas que ha aprendido. En este caso, la
situación tal como la presenta la percepción se utilizará en la selección de las
reglas y premisas para la adopción de decisiones. La percepción construye significado y
de esta manera expresa qué es vital para la organización y sus miembros. La creación de
conocimiento genera nuevas innovaciones y competencias que amplían el horizonte de la
elección. Para hacer una selección, quienes adoptan las decisiones son encauzados por
rutinas, reglas y heurísticas personales a fin de simplificar y legitimar sus acciones.
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