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HORIZONTALIZACIÓN ORGANIZACIONAL:
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA.
"Si su meta es crear algo nuevo y
grande,
tendrá que hacer algo de lo cual
-al inicio- todos se rían y rechacen.
Si no se ríen y no es rechazada varias veces,
probablemente no es una gran idea"
Marc Andreessen
Hace meses, invité al Prof. Édgar
Arenas P. a que diera una charla -relativa al nuevo modelo arquitectónico organizacional
que él promueve- en la Cátedra de Planificación Estratégica de RRHH en el programa de
postgrado de FACES-UC, pues tal idea merece la mayor divulgación posible y el mejor
respaldo que pueda brindársele debido a lo interesante que puede significar la
sustitución del modelo vertical (lo tradicional) por su contrario: la horizontalización.
En el siguiente escrito producido por el
conferencista antes mencionado, se expresan las ideas más importantes de dicha charla:
"Desde hace milenios, en el ámbito
organizacional han imperado los diseños verticales (típicamente triangulares): un modelo
piramidal (como el militar), donde el ápex está ocupado por la alta gerencia
(concentrándose allí el poder, un tipo de poder), más abajo están los cuadros
gerenciales medios (quienes -por delegación- pueden ejercer otra clase de poder), y en la
base se halla una pléyade de súbditos (la fuerza laboral, que tiene otro poder); y otro
modelo denominado 'la pirámide invertida', en el cual ocurre todo lo contrario, donde la
alta gerencia tiene los pies arraigados en la tierra (señal de la estabilidad y fortaleza
de su poderío), mientras que los trabajadores están en las alturas expuestos al
peligroso efecto de las fuertes corrientes de aire que pueden hacer que salgan
desprendidos quién sabe hacia dónde. Los resultados de estos modelos ya son conocidos;
entonces, ¿porqué no formular un modelo organizacional distinto donde todos sus
integrantes se involucren en el desafío de lograr el objetivo a través de la ejecución
-consciente, intencionada, proactiva y sinérgica- de un accionar protagónico encaminado
decididamente hacia al cumplimiento de la misión donde se comparta de todo (riesgos,
ideas, beneficios)?
En un país como Venezuela, donde hay quienes
'dicen' estar identificados con el estilo de lo que ocurre entre los anglosajones, habría
que esperar que esta propuesta sea bien acogida y sufra muy poco rechazo. ¿Será así? No
se sabe, pues entraña la cesión de cuotas de poder y esto último como que no es bien
visto por un porcentaje significativo de las personas de origen latino: otra absurda
paradoja más de nuestra realidad sustancial. Por esto, vale la pena revisar lo que sucede
en otras culturas.
Los principios democráticos norteamericanos han
dado cabida a los profundos cambios que han devenido de su permisividad característica
que dispone esa amplia oportunidad para que la evolución ocurra desde abajo; por ej.: la
boca cónica de salida de los propulsores de las naves aeroespaciales fue inventada,
propuesta y hecha por un grupo de jóvenes estudiantes de la secundaria (no por Wernhert
vonBraun, el alemán -nacionalizado estadounidense- emblema mundial de la cohetería).
Ellos -unos activistas, pues así se denomina a quienes son integrantes activos de un
grupo humano- importunaron con su idea, organizaron e hicieron lo debido (porque hay el
espacio para eso) y -al fin- su proposición fue acogida. Por su lado, entre los otros
'ciudadanos': unos, apoyaron a esos jovencitos; otros, se burlaron de ellos y hasta hubo
quienes se les opusieron, pero imperó la razón y su propuesta prosperó. La
consecuencia: los norteamericanos han llegado hasta donde han ido y quién sabe adónde
arribarán. De este modo podría hacerse una lista inmensa de circunstancias y de
resultados: elevaron exitosamente a 'Miss Riley' (el primer cohete norteamericano que
subió kilómetros, bautizado así en honor a la profesora-guía de esos muchachos). Esto
se dio porque la gente está a un mismo nivel: no hay los de abajo ni los de arriba (algo
que sólo puede suceder en la horizontalidad). En escenarios como éste se ha podido ver
que la posibilidad de una mejor productividad (efectiva, eficaz y eficiente) es mayor,
porque en tal clase de ámbitos se pueden proponer las ideas que surgen en la mente de la
gente (sin importar si ésta es autóctona o extranjera) e impera el diálogo lógico, el
racionamiento metódico y justo, porque se busca sinergizar, pues se está consciente de
que es imprescindible estar juntos y alineados en el proceso de un mismo proyecto que
busca el avance en pro del beneficio común; allí no ganan los que se ríen e intrigan y
se oponen tontamente (quienes buscan, entre otras cosas, la protección de su fuero de
poder).
Ahora bien, es bueno admitir que entre los
venezolanos esto no es así: a quienes aquí mandan (en la familia, en las organizaciones,
etc.) no les gusta ceder ni compartir; ¡qué lástima: mal pronóstico para el avance y
buen pronóstico para que se rían de esta idea y se opongan a ella; entonces, tronco de
propuesta: tiene todo lo necesario para que sea tipificada como grande!
Al comprender esto así puede que termine siendo
más fácil aceptar que conviene cambiar lo tradicional por lo nuevo. Lo primero a
cambiar: evitar la gran muralla china que no pocos dirigentes erigen por razón de temer
erradamente lo que pueda devenir por compartir el poder. Si esto no se logra, nada más se
podrá lograr. Luego, habría que permitir que otros propongan y hagan (lo que no pocos
llaman 'delegación del poder por medio de la facultación'; en inglés: 'empowerment');
es decir: ceder la libertad a otros para que ofrezcan sus ideas de mejoras y sean éstas
escuchadas atentamente, analizadas y -en caso de que muestren algún viso de que puedan
ser provechosas- sean implementadas, poniéndolas a prueba.
Proceder horizontalmente puede abrir el camino para
aceptar que los activistas (ésos que siempre andan proponiendo cambiar, hacer las cosas
de otro modo) no son unos anarquistas o subversivos, sino todo lo contrario: esos
disidentes (que erróneamente son tipificados como 'rebeldes corporativos') son 'la
oposición leal' que ha de ser percibida como las incubadoras en donde se atiza el fragor
de la vida organizacional que puede cocinar un futuro mejor, pues el solo hecho de querer
mejoras que beneficien a todos es la mejor demostración de que trabajan en equipo y que
es provechoso convenir en que ha de buscarse la implementación de una democracia
participativa y protagónica en TODAS las organizaciones: algo que para ser logrado ha de
empezar en la mente y en el corazón de TODA la gente que hace vida en ellas, algo que
sólo se puede lograr cuando no hay 'los de arriba' ni 'los de abajo', ni 'los
autóctonos' ni 'los de quién sabe de dónde'.
La horizontalización organizacional pide entender
que la lealtad de los activistas no es para con una persona ni un cargo en particular,
sino para con el éxito de la organización y el de todos los que la conforman; es decir,
son personas empecinados en reformar para mejorar, no para venerar un estatus quo. Aquí
radica su mayor probabilidad de aprovechamiento". |
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