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LA NOCIÓN DE SISTEMA Y LAS
FRONTERAS ORGANIZACIONALES
"La esencia de la tecnología
moderna
se revela en lo que llamamos encuadre
no es algo tecnológico, en el sentido
de la máquina. Es la manera de mostrarse
lo real como algo que está a la mano,
disponible"
M. Heidegger
De acuerdo a los resultados de un
sinnúmero de investigaciones, parecen señalar que la sociedad del mundo occidental
siempre se ha basado en la noción de sistema. Este enfoque ha prevalecido desde tiempos
pretéritos, intentando de enfocar cierto estado de orden y anhelando aplicarlo en los
escenarios clasificados como desordenados o caóticos. Este enfoque no ha sido solamente
desde la perspectiva social, sino que también por mucho tiempo ha sobresalido en el mundo
organizacional. De los estudiosos de este tema, entre los que se pueden mencionar figuran:
I. Henderson y S. Michaelides, saben -a ciencia cierta- que los teóricos melódicos de la
Grecia antigua solían utilizar la expresión sýstema, para aplicar un
procedimiento que les permitiera ordenar una diversidad -aparentemente enmarañada- de
estilos y ritmos, a partir de ciertas hipótesis y supuestos generales. Este enfoque que
-por supuesto- tuvo una gran utilidad en el pasado, hoy día (debido a los grandes y
violentos cambios ocurridos en el mundo), se emplea como una estructura para representar
cualquier componente, tiene algunas limitaciones y da la impresión que representa un
rasgo distintivo de esta compleja "aldea planetaria".
Los tratadistas contemporáneos sostienen que
concebir "algo" significa, en un sentido moderno, delimitar sus fronteras en
referencia a un contexto más amplio que lo contiene. Estudiar sus características
endógenas y sus relaciones directas e indirectas con su entorno -que ahora es mundial-, y
establecer sus reglas de funcionamiento para predecir su comportamiento, exigiendo de tal
técnica el aseguramiento de cierto control sobre ese "algo" u
"objeto" representado.
El significante común de "organización"
como un objeto o entidad con fronteras claramente definidas está sustentado en la noción
de sistema. Éste ha venido siendo el significado moderno de organización. Sin embargo,
los especialistas mencionados en los párrafos anteriores, conciben la acepción de
"moderno" a que no se refiere simplemente a un período cronológico, sino a una
manera de significar la realidad, característica ésta que distingue la tecnología
moderna. Lo particular de ésta es, así, un modo de hacer aparecer lo real como algo al
alcance de todos, disponible, almacenable, ordenable entre otros. Este modelo moderno de
percepción de la realidad se distingue de cualquier otro anterior, en que no está
satisfecho con aprehender lo existente, sino que inserta y fija la existencia. El
significado etimológico de sistema, en lo que se refiere a modelo para la arquitectura
indefinida del objeto, expresa la evolución del antiguo aprehender al moderno encuadrar.
En consecuencia el significante moderno de organizar representa ciertas características
de ese encuadre: hacer aparecer procesos sociales en forma de entidades u objetos.
Si la palabra "sistema" fue utilizada
exitosamente en la Grecia antigua por teóricos y filósofos que intentaban poner orden en
una anarquía de ritmos y estilos musicales, dicha expresión también tuvo un sentido
musical en la Edad Media y períodos sucesivos de la historia.
Todas estas tendencias han influido
considerablemente en el mundo organizacional. El Leviatán de T. Hobbes,
constituye -ciertamente- un antecedente de la teoría de la organización como sistema,
pero -quizás- debería considerarse como el fundador de esta teoría al sociólogo
alemán Max Weber, quien definió claramente la organización como un sistema con la
siguiente expresión: "Una organización es un sistema de acción intencional
continua de clase especifica". Ha habido otros aportes importantes en la teoría de
la organización como un sistema de: Parsons, Ch. Barnard, Ph. Selznick, H Simon y P.
Blau, Katz y Khan entre otros.
La problemática de las fronteras organizacionales
fue enfocada por los investigadores del Instituto Tavistock de Londres, manifestando que
si se concibe la organización como un sistema de actividades requeridas para transformar
insumos en productos, la existencia de fronteras puede deducirse fácilmente midiendo la
diferencia entre insumos y productos, advirtiendo que la simple razón insumo/producto no
identifica los límites del sistema. Otra propuesta fue sugerida por Emery y Trist, cuya
idea central es la siguiente: "los materiales, las máquinas y el territorio que
configuran el componente tecnológico se consideran usualmente, en cualquier sociedad
moderna, como pertenecientes a una empresa y excluidos de un control similar por otras
empresas". Sin embargo, si se analiza este criterio, se puede observar que es muy
formal o legal de propiedad y resulta algo superficial, pues no da cuenta de una
discontinuidad en un flujo de actividades.
Este tema de las fronteras organizacionales en los
escenarios empresariales y académicos ha producido mucha literatura al respecto, en
cuanto a la variedad de estrategias para la "administración" de las fronteras.
En este sentido W. R. Scout, expresa dos tipos básicos de estrategas: 1) amortiguación o
cierre defensivo; y 2) enlace o desplazamiento de fronteras. Más recientemente R. Cooper,
hace la siguiente advertencia: "El sistema (con su frontera) se desprende
conceptualmente del fondo o ambiente y adquiere, así, vida propia. Esto tiene el efecto
de alejar la atención de la función crucial del marco". Este abanico de ideas
reafirma que la teoría de la organización carece de un modo sencillo de tratar este
problema.
En la actualidad, los estudiosos de este tema tienen
la siguiente inquietud: "si es posible representar los fenómenos organizacionales de
una manera diferente, que no requiera el establecimiento de fronteras (como artificio
metodológico) ni el contraste entre orden y desorden (como artificio retórico). |
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