LA CALIDAD DEL DESEMPEÑO DE LOS TRABAJADORES CONDICIONA LA UTILIZACIÓN
DEL "OUTSOURCING"
"Si los fines cuentan más que los medios,
entonces la gerencia debería evaluar los
resultados de las tareas de los trabajadores"
S. P. Robbins
Sin lugar a dudas que dentro de las competencias
gerenciales una de las que deben desarrollar con mayor eficiencia es la responsabilidad de
la evaluación de la actuación de los trabajadores. Este proceso es uno de los más
difíciles y complejo de llevar a cabo, por cuanto el mismo puede ser utilizado para
diferentes propósitos críticos. Los resultados de las mismas pueden servir de índice
para adoptar decisiones claves relacionadas con los miembros de la estructura informal:
tales como: promociones, transferencias y hasta despidos; de igual manera detectar
necesidades de adiestramiento y capacitación; también sirve para suministrar
información de retroalimentación a los trabajadores de cómo la organización percibe su
actuación, y a menudo sirve como base para la administración de los programas de sueldos
y salarios. En la próxima entrega se desarrollarán los juicios más importantes en los
procesos de evaluación, la selección y entrenamiento de los evaluadores, los diferentes
tipos de evaluación, la entrevista de evaluación de rendimiento y el tema de
justipreciar a los trabajadores cuando forman parte de un equipo. La valoración del
personal, además sirve de guía para la contratación de servicios de "outsourcing"
o "externalización".
La "externalización" o "outsourcing"
de servicios se está incrementando a un ritmo exponencial. En los momentos actuales, un
alto porcentaje de las empresas usan este recurso como un medio de obtener el máximo
rendimiento de sus "limitados" recursos.
El "outsourcing" o "externalización"
de acuerdo con los tratadistas de esta técnica R. White y B. James se puede definir de la
siguiente forma: "una relación contractual entre un vendedor externo y una
empresa, en la que el vendedor asume la responsabilidad de una o más funciones que
pertenecen a la empresa". Expresado de esta forma tan sencilla este recurso
pudiera parecer árido y poco interesante, cuando en realidad la práctica del mismo puede
indicar que puede ser muy atractivo. ¿Pero cómo saben los empresarios que este recurso
es lo que necesita una empresa, y si lo es, cómo se obtienen los beneficios?. Más
complejo aún es poder determinar cuáles son los beneficios disponibles en las primeras
de cambio y cuáles realmente se quieren obtener. Otras de las preguntas claves para
iniciar cualquier programa de "outsourcing" o "externalización"
es la siguiente: ¿Cómo se gestionan los riesgos, tomando en cuenta, claro está, que se
pueda saber cuáles son?. Este recurso brinda la impresión de ser un poco como un
laberinto doble, en donde encontrar la entrada es sumamente difícil y muy engorroso visto
desde afuera. Pero una vez dentro de este proceso, continuará siendo desconcertante,
hasta que los comprometidos con el mismo hayan logrado atar suficientes fragmentos. El
problema con esta técnica es que se ha puesto de moda, y la experiencia dice, que cuando
algo se pone de moda hay que comprarlo.
Aunque con esta técnica se pueden lograr grandes beneficios
empresariales tangibles, la realidad dice que para obtenerlos es necesario realizar muchos
momentos de indagación y reflexión saber pensar- antes de contratarlo y
gestionarlo con mucha dedicación después. Entre los puntos en los cuales se debe pensar
están los trabajadores y se debe tratar de responder la siguiente inquietud: ¿Necesita
la organización una fuente de servicio diferente de la que se tiene?. Si la respuesta a
la pregunta anterior es afirmativa surge la siguiente interrogante: ¿Qué fundamentos
puedo utilizar para juzgar la relevancia y las conveniencias de las opciones?. En caso que
la respuesta a la primera interrogante de este párrafo sea negativa, surge: ¿Qué
mejoras, si es que hay alguna, se podría introducir en el entorno actual?. Las respuestas
verdaderas a las inquietudes anteriores solamente se podrán encontrar en el conocimiento
detallado de la actitud y la eficacia del entorno actual. Si no hay ese conocimiento, no
existirán índices con los que se puede valorizar tanto la necesidad del cambio como la
identificación y selección de las mejores opciones para lograrlo,
Determinar las competencias para obtener un mejoramiento en el
desempeño, suministrará algunos índices fundamentales, los que relacionándolos con los
objetivos estratégicos organizacionales, suministrarán la plataforma para evaluar la
necesidad del cambio y para analizar las posibilidades del mismo. Entre esos índices
figuran los siguientes: 1) La línea de base de la mejora interna: una prospectiva de
hasta donde se puede estimular el rendimiento sin recurrir a apoyos externos
significativos. Indicará en términos cuantitativos, hasta dónde se puede aumentar la
eficacia o reducir los costes o ambas cosas; 2) La línea de base de la mejora externa:
una prospectiva de hasta donde se puede estimular el rendimiento con el uso de servicios
externos. Suministra información que se puede comparar con el nivel de oferta para
identificar la posible contribución de los proveedores externos y 3) La puerta de la
oferta: Si se decide que la contratación de servicios externos es aconsejable, se puede
administrar la línea de base de la mejora interna como el sitio por debajo del cual deben
hacer su oferta los proveedores externos.
La información que se puede administrar debería ser suficiente para
permitir establecer una gama de opciones de mejora del rendimiento interno que apoye la
decisión de implantar el "outsourcing" o "externalización".
Las características del rendimiento y las formas de medirlo varían inevitablemente para
cada tipo de organización. La gran variedad de formas de medir la eficacia en cada campo
de actividad hace que sea imposible dar una guía precisa.