LA CALIDAD DEL DESEMPEÑO DE LOS TRABAJADORES CONDICIONA LA UTILIZACIÓN
DEL "OUTSOURCING" (II)
"El carácter paradójico de los procesos de
evaluación de desempeño en las organizaciones:
es imposible de hacerlo bien y por otro lado,
no se puede dejar de hacer"
L. Schvarstein
En el espacio de la semana pasada se conceptualizó el "outsourcing"
o "externalización" de acuerdo a los tratadistas R. White y B. James de
la siguiente forma: "una relación contractual entre un vendedor externo y una
empresa, en la que el vendedor asume la responsabilidad de una o más funciones que
pertenecen a la empresa". Para adoptar una decisión asertiva referente al uso de
esta técnica los resultados de los programas de evaluación del desempeño son un
componente fundamental en dichos procesos de decisión.
En el espacio de Gerencia en Acción, correspondiente al seis de agosto
del año pasado, en los comentarios referentes a la evaluación de desempeño, se
mencionaba que era imposible hacerla objetivamente, dado que está sujeta a tres
importantes improbabilidades que normalmente ocurren en las organizaciones: a)
improbabilidad semántica; b) improbabilidad sintáctica y c) improbabilidad pragmática.
Agregando en dicho espacio los comentarios del especialista en estos menesteres
organizacionales, L. Schvarstein, cuando afirma lo siguiente: "es imposible no
evaluar, ya que la emisión de juicios explícitos o implícitos acerca de las conductas y
el desempeño de las personas es inevitable, y hasta inexcusable, en un contexto de
adjudicación y asunción de roles como es la organización y ser justamente evaluado es
una expectativa ligada a una necesidad básica del ser humano, cual es la necesidad de
reconocimiento".
Cuando una organización está pensando utilizar los servicios
de "outsourcing" o "externalización" después de haber
reflexionado profundamente sobre la conveniencia o no del uso de dicho recurso, debe
buscar una respuesta contundente a la siguiente inquietud: ¿Se necesita una fuente de
servicio diferente a la que se tiene?. En caso que la respuesta sea positiva, en seguida
debe buscar cómo se respondería la siguiente situación: ¿qué plataforma debo utilizar
para justipreciar la relevancia, pertinencia o conveniencia de las opciones viables?. Si
la respuesta es negativa a la primera inquietud, se debe indagar acerca de: ¿qué
mejoras, si es que hay alguna, podrían administrarse en los escenarios actuales?. Todas
las posibles respuestas de las interrogantes anteriores solamente pueden ser obtenidas
después de un proceso de evaluación integral de todos los componentes de los escenarios
organizacionales actuales, así como también del entorno. Si no existe un conocimiento
detallado y actualizado, no se podrán identificar los índices con los que se pueden
evaluar tanto las necesidades del cambio, así como también las formas cómo lograrlo.
Saber identificar las competencias y potencial del personal de la
empresa tendente a mejorar la actuación puede suministrar los siguientes índices
relevantes, los que, relacionados con los objetivos estratégicos organizacionales,
ofrecerán la plataforma para valorar la necesidad del cambio y evaluar las posibilidades
para lograrlo.: a) la línea de base de la mejora interna. Una prospectiva de hasta
dónde se puede maximizar el rendimiento de la operatividad de la organización, sin
necesidad de recurrir a apoyos externos significativos; b) la línea de base de la
mejora externa. Un juicio futurista de hasta dónde se puede incrementar la
operatividad de la empresa con el uso de servicios externos y c) el umbral de la
oferta. Sí se toma en cuenta que el suministro de servicios de afuera es apropiado,
se puede administrar la línea de base de la mejora interna como el umbral por debajo del
cual deben ofertar los consultores externos.
La línea de base del incremento de la operatividad de la empresa
determina en términos mensurables, hasta dónde se puede mejorar la actuación o también
reducir los costes o ambas cosas. En la realidad organizacional existen dos líneas de
base. La primera de ellas determina un límite máximo teórico para el mejoramiento en
eficacia/costes la cual manifiesta la ausencia de limitaciones. Por su parte la segunda
línea de base para dar un máximo pragmático se basa en las diferentes limitaciones que
puedan existir, tanto dentro de la organización, como afuera. La diferencia entre ambas
líneas está condicionada por las mismas limitaciones internas del negocio. La
identificación e implementación de la línea de base teórica conduce a identificar el
alcance de las limitaciones organizacionales internas para desarrollar todo el potencial,
lo que, a su vez, conducirá a seleccionar la cantidad y la especificidad de las
limitaciones o restricciones internas. Si el nuevo nivel de rendimiento es suficiente para
alcanzar los objetivos empresariales, no se hace necesario ni indispensable la
contratación de servicios internos. Mientras que la línea de base de la mejora interna
suministra data que se puede comparar con el umbral de oferta para determinar la posible
colaboración de los consultores externos. Por su puesto esto es viable una vez que se
hayan determinado las diferentes opciones externas, aunque en la práctica podría suceder
que no se pueda determinar en forma exacta, puede ser posible identificar un índice de
logro de probabilidad.
La decisión de utilizar el "outsourcing" o "externalización"
debe estar basada en la información obtenida, la cual debe brindar la oportunidad de
establecer una gama de opciones de mejora del rendimiento interno, incluyendo la
actuación de los trabajadores, por tal motivo es indispensable garantizar un proceso
objetivo de evaluación de desempeño para mejorar la calidad del desempeño de los
mismos.