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LA ADMINISTRACIÓN DE UNO
MISMO
"Los que sí se esfuerzan por responder
a estos desafíos hoy preparándose a sí
mismos y preparando a sus instituciones
para los nuevos desafíos serán los
líderes y amos del mañana"
P. Drucker
Uno de los grandes desafíos que se le presentarán a la
gerencia para el Siglo XXI es aprender a "Administrarse uno mismo". Entre
las interrogantes que tendrán que plantearse con mucha frecuencia, tendente a cumplir con
el objetivo de este programa de auto-desarrollo son las siguientes: ¿Cuáles son mis
aptitudes? ¿Cómo me desempeño? ¿Dónde debo estar? ¿Cuál es mi aporte? ¿Cuál es mi
responsabilidad en las relaciones con otros? ¿Cuál es mi proyecto para la segunda mitad
de nuestra vida? ¿He seleccionado mi carrera paralela?. Estas y muchas otras preguntas se
deben hacer las personas que fundamentalmente trabajan con el conocimiento como
herramienta clave de competitividad y, por supuesto cada una de estas interrogantes debe
tener una respuesta muy concreta y precisa. Sin lugar a dudas esta filosofía de
"Administrarse uno mismo", va incrementando cada día más en los miembros de la
fuerza laboral con visión de futuro, por cuanto la mayoría de ellos están conscientes
que la única estrategia de sobrevivencia de trabajo es acreditar experticia trabajando
con el conocimiento. Estos escenarios de aprendizaje deben ser promovidos por los líderes
organizacionales, por cuanto ellos también deben asimilar esta nueva filosofía de alto
compromiso y riesgo personal. Tendrán que ubicarse en las posiciones en donde puedan dar
el máximo aporte, necesitarán aprender a desarrollarse por si mismos, requerirán
aprender a mantenerse "jóvenes" y mentalmente activos durante una experiencia
de trabajo de aproximadamente cincuenta años. Y una de las exigencias más compleja que
se le presentará a todos los trabajadores y más específicamente a los que ocupan cargos
gerenciales es el aprendizaje significativo cómo y cuándo modificar lo que hacen,
cuando lo hacen y dónde lo hacen.
Tendente a darle la importancia de este desafío que se le presenta
a la gerencia para el Siglo XXI, el Dr. P. Drucker (1999) afirma lo siguiente: "Quienes
trabajan con el conocimiento probablemente sobrevivirán a su organización
empleadora". Dentro de la cantidad de cambios violentos que están
ocurriendo en las organizaciones la administración del conocimiento es una de las
herramientas estratégicas de competitividad global. Los gerentes deben tomar en cuenta
que el promedio de vida laboral en los países industrializados- es de cincuenta
años, especialmente para las personas que trabajan con el conocimiento, también en estos
países la esperanza de vida promedio de un negocio de éxito es solamente de
aproximadamente treinta años y, este tiempo de vida del negocio pueda ser rebajado debido
al ambiente tan turbulento que existe. Las organizaciones que se pueden considerar
perdurables, no así eternas; como por ejemplo: las universidades, los liceos, hospitales
o las entidades gubernamentales, asimilarán también los cambios. Aunque pueden
sobrevivir, conservando en esencia su forma actual, requerirán de hacer cambios en sus
estructuras, en las labores que cumplen, en los nuevos conocimientos que requieren y por
supuesto el empleo de personas con conocimientos, habilidades y destrezas totalmente
diferentes a las que acostumbraban a emplear. Los trabajadores y específicamente los que
trabajan con el conocimiento, sobrevivirán a un empleador y tendrán que prepararse para
más de un cargo, más de un trabajo y más de una carrera.
Una de las preguntas claves de esta filosofía de "Administrarse
uno mismo" es la siguiente: ¿Cuáles son mis aptitudes? . Un
alto porcentaje de los trabajadores "creen" saber qué es lo que hacen bien.
Pero lamentablemente esto no es verdad, con mucha frecuencia suelen equivocarse. Por
cuanto su auto-evaluación no es objetiva. ¡Se sobre evalúan!. La realidad
organizacional demuestra que es más fácil que sepan lo que no hacen bien, pero aún en
este nuevo escenario también suelen equivocarse. Un alto desempeño depende directamente
de la valorización objetiva de las aptitudes de cada cual. Bajo ningún motivo se puede
lograr un desempeño de alta calidad basado fundamentalmente en las debilidades de los
trabajadores y, mucho menos sobre algo que es totalmente incapaz de hacer. En el pasado
reciente no era importante conocer las aptitudes individuales, por cuanto las personas se
dedicaban por nacimiento a determinado tipo de trabajo. Por ejemplo, el hijo del
campesino, llegaba a ser campesino. En el presente han habido grandes cambios en la fuerza
laboral, las personas tienen muchas opciones de trabajo y, por tal motivo deben conocer
con exactitud cuáles son sus aptitudes para poder saber que cargo, oficio o trabajo le
producirán mayor éxito.
Uno de los "métodos" más sencillo para evaluar las
aptitudes personales es el "análisis de retroalimentación". Este
análisis está basado en el siguiente procedimiento, cada vez que se adopte una decisión
clave, y siempre que se requiera una actuación clave, uno debe escribir lo que espera que
suceda y pasado seis, ocho o diez meses sé retroalimenta comparando los resultados con
las expectativas. Este "método" tan sencillo ha producido muchas sorpresas
negativas para las personas que lo han utilizado. Este procedimiento le indicará a las
personas primero, en qué áreas se encuentran sus aptitudes, y esto es quizás lo más
significativo para saber acerca de sí mismo. Le indicará cuáles cosas hace o
deja de hacer y cuáles son los obstáculos que bloquean la utilización al máximo de las
aptitudes. También le indicará en cuáles áreas no tiene competencia y por último le
señalará en cuáles áreas carece de aptitudes y no puede desempañarse. De los
resultados del "análisis de retroalimentación" surgen algunas conclusiones que
deben ser tomadas en cuenta para la acción futura: 1º) Concentrarse en las aptitudes, es
decir situarse en el lugar en donde sus aptitudes son garantía de éxito; 2º) Esforzarse
por mejorar sus aptitudes, demuestra en qué necesita una persona mejorar sus destrezas o
adquirir nuevos conocimientos; 3º) Identifica aquellas áreas en que la soberbia
intelectual genera una ignorancia incapacitante y 4º) Remediar los malos hábitos,
aquello que uno hace o deja de hacer y que inhibe su eficacia o desempeño.
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