Por tales
motivos es el momento de la historia, donde el uso de las tecnologías, de los
conocimientos y, a veces, de los valores, han alcanzado una velocidad no pensada hasta
ahora. Pero, frente a este mundo de cambios tan vertiginosos, se aprecia de que los
procesos, medios y los esquemas tradicionales de las organizaciones de aprendizaje (
universidades, centros de aprendizajes y unidades de capacitación y desarrollo en las
industrias) son potencialmente obsoletos para visualizar y administrar los problemas que
están planteados en la actualidad en lo que se refiere a esa importantísima función de
producir formadores de gente con cualidades de visionarios. Y lo que es peor,
aparentemente no se sabe , a ciencia cierta, cómo y por qué reemplazarlos.
Las estrategias corporativas de la gran mayoría de las empresas
"no exitosas" visualizan todos los planes referente a producción, ventas,
mercadeo, etc. Las personas que ocupan cargos en los niveles estratégicos
organizacionales ven con mucha facilidad lo incisivo y eficaz de "esa magnifica
planificación estratégica", pero normalmente olvidan y colocan en un segundo plano
las inversiones intelectuales. Y solamente piensan en los Especialistas en Adiestramiento
(EeA), que son los responsables del éxito o fracaso de los formadores, cuando todas las
grandes decisiones han sido adoptadas y puestas en práctica. En nuestros centros
superiores de aprendizaje suceden circunstancias parecidas al mundo industrial, en las
universidades nacionales lo más importante es la sobrevivencia política de los grupos de
poder y, en las instituciones privadas, lo que visualizan sus autoridades y dueños, es el
éxito económico. Pero sería recomendable que las personas que ocupan cargos en los
niveles estratégicos organizacionales, así como las altas autoridades de los centros
superiores de aprendizaje. rediseñen un proceso de cambio de aptitudes y de actitudes
sobre la importancia de garantizar la formación de recursos humanos altamente
competitivo, antes de adoptar cualquier decisión.
Tanto a nivel de los centros superiores de aprendizaje, así como en
las unidades organizacionales industriales, cuyas responsabilidades fundamentales es la "producción"
de recursos humanos altamente competitivos - que tengan valor internacional de
mercado-, internalizan muy bien las relaciones pertinentes y necesarias de los
siguientes componentes interconectados con la: formación, calificación, cualificación,
entre el reclutamiento, la selección y las posibilidades de empleo, la movilidad, los
planes de carreras y estímulo a la creatividad y por supuesto al potencial que cada
persona desarrollada en el seno de dichas organizaciones. Pero un porcentaje considerado
de los "líderes" tanto de nuestros centros superiores de aprendizaje, así como
de las empresas, demuestran una imagen limitada de los heterogéneos papeles que un buen
programa de formación de recursos humanos puede jugar en este complejo mundo actual,
donde todos los esfuerzos de las instituciones de formadores deberían tener una sola
misión: formar recursos humanos exitosos en el marco de una exigente cultura
planetaria.
Muy pocos de los líderes de ambos sectores mencionados anteriormente,
si en un momento llegan a hacer, implícita o explícitamente, referencia a los conceptos
e ideas de la teoría del capital humano, por lo menos en términos de inversión, deben
recordar entre otras las siguientes verdades: a) cualquier inversión en conocimiento
queda incorporada al ser humano, vivo, el cual puede sentirse valorado o desvalorizado,
motivado o desmotivado y b) que estos pensamientos y emociones forman parte indispensable
entre el "saber" y del "saber hacer". Los responsables de administrar
los procesos de desarrollo de formadores, normalmente actúan de acuerda a la
"regla" de San Benito: en circunstancias difíciles, ¡ los monjes harán los
que puedan !; pero muy a menudo los encontramos, cuanto más experimentados, tanto más
perplejos o buscando....
Frente a esta realidad ¿qué se puede hacer?. Ya no es asunto de
analizar el campo de los métodos que se utilizan a nivel de aprendizaje en las aulas o
lugares de aprendizaje; diversos tratadistas en sus respectivas obras han hablado mucho y
muy claro acerca de esta materia. Tal vez por el conocimiento que tiene el autor de este
espacio de las instituciones superiores de aprendizaje (tanto públicas como privadas),
así como del sector industrial, en las próximas entregas se mencionarán algunas
reflexiones sobre el particular, las cuales abarcarían entre otras las siguientes
temáticas: nuevas tendencias en el campo de la formación, la función de formación en
las empresas y de los centros superiores de aprendizaje y de algunas hipótesis sobre el
cambio de lógica.
Finalmente se está consciente que no existirá una verdadera
renovación en la formación de recursos humanos altamente competitivos, sin el cambio de
las formas de dirección de nuestras universidades y de las empresas de este país. Y
también a la inversa.