APRENDER EN EQUIPO

"Dominar el aprendizaje en equipo
es un paso crítico para formar
organizaciones de aprendizaje"
P. Senge

El proceso de aprendizaje en equipo va creciendo en la medida cómo se enfrentan y se resuelven problemas, de modo que enseñen más acerca de los propios recursos que se tienen y los diferentes estímulos que contribuyen con el crecimiento personal de todos los miembros del equipo. Sin lugar a dudas que el aprendizaje personal es un componente fundamental para el aprendizaje en equipo. No existe colaboración para que el equipo sea más eficiente, si las personas que integran dichos grupos no están conscientes en transformarse en personas eficientes. Se percibe que se está aprendiendo en equipo cuando se incrementa la capacidad de él mismo, para: a) aprovechar la colaboración espontánea de cada miembro; b) adoptar decisiones en consenso y actuar como una sólo unidad y c) tener capacidad para adelantarse a la necesidad de cambio, sin esperar a que suceda una crisis. El verdadero aprendizaje en equipo comienza con el conocimiento de los integrantes de que se carece de algunas de las habilidades mencionadas anteriormente.

El empleo de la palabra equipo por sí solo es muy confuso, en virtud de que es un sustantivo que con mucha frecuencia se utiliza como un adjetivo sustantivado o predicado. Con la primera acepción describe a un conjunto de personas que necesitan trabajar unidamente y con mucha participación para lograr la consecución de los objetivos estratégicos fijados. Un claro ejemplo de la palabra como sustantivo, se puede observar en un equipo deportivo, que tiene la meta común de ganar muchas confrontaciones. En esencia eso también es cierto para los equipos de trabajo. Ellos necesitan trabajar cooperativamente en busca de un objetivo común y por tal motivo tienen que ser considerados como verdaderos equipos eficientes de trabajo. Cuando dicha palabra se emplea como predicado, se debe interpretar como un conjunto de características. Se utiliza como un término descriptivo de la condición de un grupo en particular. "Ellos son un equipo y nosotros no" o "se necesita trabajar como un equipo", estas expresiones se escuchan con mucha frecuencia en las organizaciones. Lo que representan estas frases es una continua valorización de la eficiencia de los equipos de trabajo.

Se trata entonces del uso incorrecto de la palabra. Los equipos tanto deportivos como organizacionales, pueden ser efectivos o inefectivos. Siguen siendo equipos. Un equipo de béisbol puede no hacer carreras y perder muchos partidos. Sin embargo, continua siendo un equipo aunque sea muy inefectivo. Esta realidad también se puede aplicar para los equipos dentro de las organizaciones.

Por lo antes expuesto la palabra equipo solamente debe emplearse como un sustantivo para definir a aquellos "grupos" que necesitan trabajar en forma participativa al fin de lograr un objetivo en común. Esta última referencia realmente es un componente crítico. Un objetivo común y el requerimiento de trabajo cooperativo para lograrlo son cosas esenciales en la definición de equipo. Un equipo no existe ni puede existir si no se cumplen estas condiciones.

Cuando un equipo sobrevive a momentos difíciles, o se queda "varado" y logra salir, o se enfrenta a importantes desafíos y puede dominarlos, tiende a robustecerse. Resolver problemas juntos, aprender juntos, es lo que crea el espíritu de equipo. ¡Las tormentas y las crisis no son la única forma! , En la gran mayoría de los casos, compartir la experiencia de discutir a fondo diferencias y llegar a un punto de vista o misión común, contribuye a que las personas se estructuren en una sola unidad compacta. En la medida que los integrantes de los equipos actúan para utilizar o resolver ideas diferentes, se reafirma la confianza en su capacidad de asertividad para contingencias futuras. La confianza desarrolla en los miembros del equipo la capacidad para apartar los intereses aislados para poder solucionar los problemas mediante la técnica del consenso. El respeto por las diferencias produce una alta confianza y cómo el pensamiento de inclusión permite que los miembros se alejen de una situación y traten de ver de qué manera todas las partes interactúan para formar un todo.

De acuerdo con la Dra, S. M. Campell (1998) en referencia al desarrollo grupal para convertirse en un equipo de alto rendimiento, afirma lo siguiente: "El vehículo principal para desarrollar la capacidad de aprendizaje de un equipo es lo que llamo la autorreflexión grupal, es decir la capacidad de escuchar y responder a la realimetación del equipo". De esta afirmación de la antes citada psicólogo, no basta con la implementación de este proceso de autorreflexión grupal, sino que es necesario aprender y crear juntos, por medio de estas dos condiciones: a) un sentido de propósito común y b) la capacidad de los miembros para comunicarse entre sí de una forma que dé cabida a las diferentes perspectivas y talentos. El equipo debe sentir que su misión es válida y útil, que representa sus valores y objetivos personales. En las organizaciones de categoría mundial, las personas necesitan mecanismos interactivos para conectar sus propósitos personales con el del equipo, y éstos con la misión de la organización.

Los equipos existen con dos propósitos claramente definidos: para hacer una tarea y para cumplir con las necesidades comunitarias o relacionales, las de sentirse respetados y valorados. Cualquier cosa diferente que realice algún miembro del equipo afecta a ambos aspectos. Para que un equipo aprenda de sus experiencias, tiene que poseer la capacidad de reflexionar sobre cómo está enfrentando estos dos aspectos fundamentales.